Los vigilantes de seguridad habilitados de Prosegur en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas podrían convocar una huelga para el día 11 y 12 de noviembre por el incumplimiento de acuerdos por parte de la empresa.

Los representantes sindicales de los vigilantes de seguridad habilitados d Prosegur en el Aeropuerto Adolfo Suárez Madrid-Barajas podrían estar meditando la posibilidad de convocar una huelga para el día 11 y 12 de noviembre por el incumplimiento de acuerdos por parte de la empresa.
Representantes sindicales de los vigilantes de Prosegur en el Adolfo Suárez Madrid-Barajas han registrado la mediación al Instituto Laboral para reclamar la ejecución del acuerdo firmado con la empresa en julio y, en caso de no haber acuerdo, convocarán una huelga para el segundo fin de semana de noviembre.
Así lo ha señalado el representante de UGT en el Comité de Empresas, Ángel García, para indicar que los sindicatos consideran que la empresa "no está cumpliendo" el acuerdo alcanzado el 22 de julio, que motivó precisamente la desconvocatoria de paros convocados para el día siguiente. Ante ello y en caso de continuar esta situación, el planteamiento es convocar "huelga total" a la plantilla, previsiblemente para el día 11 y 12 de noviembre.
En este sentido, el representante de UGT ha indicado que la empresa no ha creado la comisión de trabajo para analizar "presiones" en las que mandos intermedios podrían incurrir en presiones a los vigilantes, como no dejar ir al baño a empleados.
Este aspecto, según ha explicado, no se llevará a mediación porque el asunto está en los tribunales, pues se ha pedido la ejecución de la medida mientras la compañía alude a que no se fijó plazo de ejecución.
García sobre todo se ha referido a problemas en la organización y confección de turnos y rotaciones de puestos, algo fundamental debido a las características de su trabajo para que el filtro de seguridad sea fluido en el aeropuerto.Las imágenes del aeropuerto de El Prat colapsado por la huelga de empleados de seguridad están marcando la agenda informativa española y lastrando el inicio del periodo vacacional de miles de turistas algunos de los cuales han llegado a perder sus vuelos por las largas colas en los citados controles. Se trata de una foto que se veía venir después de las amenazas vertidas por los empleados de Eulen en julio y que, a pesar de lassimilitudes con sus homólogos en Madrid, no se han repetido en el aeródromo Adolfo Suárez-Barajas.
Todo por la pequeña victoria que los vigilantes de seguridad madrileños empezaron a labrar en junio con unas medidas de presión que llegaron incluso a derivar en la convocatoria de una huelga similar a la de El Prat con paros parciales para los últimos fines de semana de julio, incluidos los lunes.
Según declaró entonces Jordi Montejo, delegado sindical del Sindicato Autónomo de Trabajadores de Empresas de Seguridad (ATES) -mayoritario en este sector y que presta servicio en el aeropuerto de Barajasen el aeropuerto- los motivos de la convocatoria estaban relacionados con la falta de formación de los trabajadores para desempeñar su trabajo en los puestos de control de escáneres, ya que más de la mitad de la plantilla carece de ella. Según apostilló Montejo, Prosegur llevaba varios años desentendiéndose de esta formación básica para los empleados que se incorporan a la empresa. La dejadez ha llegado al punto de sustituirse la formación reglada por un simple “curso online que es irrisorio y se ponen a operar dentro de un escáner”.
Los turnos de los vigilantes en Madrid eran entre 4 y 6 veces más largos de lo marcado por Aviación Civil por la escasa formación de los empleados rasos
Así, la organización es “bastante caótica” debido a que no existe una “rotación” entre los trabajadores, tal y como establece el Programa Nacional de Seguridad para la Aviación Civil, reconoce Montejo.Las pobres condiciones laborales saltan a la vista cuando se contraponen la teoría con la práctica. Así el citado Programa de Seguridad contempla que se lleven a cabo descansos cada veinte minutos “por la pérdida de atención” cuando, en la práctica, los vigilantes del aeródromo madrileño acostumbran a retrasar los descansos hasta las dos o tres horas.
Es decir, que los turnos son entre 4 y 6 veces más largos de lo sugerido con descansos de apenas 20 minutos. Una escasez de rotación basada, mayoritariamente, en la falta de personal cualificado debido a que, para operar con esa maquinaria, el empleado debe tener reconocido en su sueldo un plus de 1,17 euros por hora que las concesionarias se negaban a pagar salvo a un pequeño grupo de seleccionados.
Un plus de actividad que ronda los 60 euros mensuales que los sindicatos consideran mínimo para los pagadores pero sustancial para los receptores ya que las nóminas “no llegan a los 900 euros” a pesar de que, en muchos de los casos, los turnos de trabajo incluyen fines de semana y festivos.




El aeropuerto de Barcelona vivió ayer una jornada de 'impasse', a la espera de que la asamblea de trabajadores prevista para este jueves.
El aeropuerto de Barcelona vivió ayer una jornada de 'impasse', a la espera de que la asamblea de trabajadores prevista para este jueves. (EFE)
Los sindicatos han logrado el reconocimiento en el salario de un plus de 1,17 euros para los operarios de la radioscopia aeroportuaria
La situación lleva siendo complicada varios años, pero todo se ha sobredimensionado en los últimos meses con la entrada en vigor de las nuevas exigencias planteadas por Aena a las compañías de seguridad. La Agencia Española de Navegación Aérea intensificó sus exigencias en las últimas adjudicaciones con el objetivo de “aumentar la calidad de seguridad” y la “actividad de los pasajeros”. Unas exigencias que, según el citado sindicato, han obligado a las empresas a ajustar los costes laborales en una sola dirección. La de los trabajadores que han tenido que aceptar con una reducción salarial y un adelgazamiento de las plantillas.
Preguntados por la diferencia entre lo sucedido en Barajas y no que está acaeciendo en El Prat, desde el Sindicato Autónomo de Trabajadores de Empresas de Seguridad (ATES) se señala exclusivamente a la actitud empresarial de Eulen. Mientras en el primer caso hubo buena predisposición, en el segundo la negativa es absoluta. “No tiene lógica que en un aeropuerto el salario sea diferente de otro”, señalan.
La paz en Barajas, en cualquier caso, es parcial. El sindicato aceptó desconvocar la huelga pero ha asegurado que si, pasado el plazo de tiempo de tres meses, no se cumpliera todo lo acordado, no dudarían “ni un solo segundo en volver a iniciar de nuevo el proceso de huelga”.

La paz en Barajas aún no es definitiva, se trata de una tregua de tres meses durante los cuales los Sindicatos deberán certificar la puesta en marcha de las mejoras pactadas en la mesa de negociación
El ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, insta a la empresa Eulen y a los trabajadores que prestan servicio en los controles de seguridad de pasajeros del Aeropuerto de Barcelona- El Prat a cerrar el conflicto de manera inminente.

El titular de Fomento considera razonable la propuesta que el mediador ha puesto sobre la mesa en las últimas horas y que supone un incremento retributivo mensual de 200 euros para cada trabajador, además de la incorporación de un quinto vigilante en cada filtro de seguridad, una medida que supondría la disminución de la carga de trabajo de la plantilla.
Desde el ministerio de Fomento se destaca el esfuerzo realizado por la empresa Eulen para acercar posturas y poner fin al conflicto, ya que su oferta inicial era de 30 euros mensuales, que subió hasta 155 euros tras las primeras jornadas de negociación, y ahora ya ha expresado su voluntad de aceptar el complemento de 200 euros propuesto por el mediador.
Por tanto, confía en la buena voluntad de todos los implicados para cerrar este conflicto que tanto daño está causando a los viajeros que estos días tienen que utilizar el aeropuerto de Barcelona- El Prat.
De continuar con las jornadas de huelga programadas, que incluyen dos jornadas de paros parciales los días 11 y 13 de agosto y una huelga de 24 horas para el próximo día 14, sus efectos producirán graves perjuicios tanto para los pasajeros como para el aeropuerto, por lo que, en aras del interés general, se impone la inmediata resolución del conflicto.

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